Eduardo Gómez de la O, publicó en el diario El Independiente el día 11 de junio.
Mientras México se prepara para ser sede del Mundial de Fútbol 2026, una fiesta que mostrará al país como un destino dinámico y unido, detrás de los reflectores la realidad económica pinta un panorama sombrío: el PIB se contrajo 0.6% en el primer trimestre de 2026, la informalidad supera el 54% y la inversión sigue estancada. La derrama del evento, estimada entre 2,570 y 4,000 millones de dólares, equivale a menos del 0.2% del PIB nacional y es de carácter temporal y concentrado. El Mundial no es el villano, sino un espejo que opaca la urgencia de enfrentar problemas estructurales como la baja productividad, la informalidad crónica, la insuficiente inversión y la desigualdad regional. Pasada la euforia, México deberá decidir si aprovecha esta visibilidad para transformar sus estructuras o si el balón seguirá rodando sobre una economía de bajo crecimiento.
Puede consultar la nota completa en el siguiente enlace: https://elindependiente.mx/economia/2026/06/11/el-mundial-2026-espejismo-de-fiesta-que-oculta-la-desaceleracion-estructural-de-la-economia-mexicana/





